MEDELLÍN | CULTURA PAISA

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Qué hacer por la Navidad en Medellín?

Para la gente de Medellín la navidad es un acontecimiento maravilloso, que trae alegría y unión entre familliares y amigos. Para los turistas es una oportunidad especial de conocer la ciudad con toda su magia y alegría, que caracterizan a la ciudad siempre, pero que en Navidad se muestra en todo su esplendor.

Los resultados de las fiestas no pueden ser sin embargo, que haya niños quemados por los fuegos artificiales que se queman en los barrios y parques de la ciudad. Recordemos que eso también hace parte de la imagen de la ciudad, y cuando existen cifras tan altas de accidentes por quemaduras por fuegos artificiales, es una problemática social que puede evitarse, siendo conscientes de los riesgos y evitando que los niños manipulen estos artefactos.

Por otro lado, está el abuso del alcohol. Recordemos que todo placer es bueno con moderación. Qué tal un par de aguardienticos? Perfecto! Pero nunca si vamos a conducir, nada de alcohol al volante, por favor.

Los restaurantes y hoteles aprovechan esta época para hacer sus ganancias más grandes. Sin embargo, no se debe olvidar la calidad en el servicio, y la excelencia en la comida. La gastronomía en Medellín tiene aún un largo camino por recorrer, sobre todo porque el público local debe aprender a apreciar la calidad de otros sabores, que seguramente los chefs más excelentes de la ciudad pueden darlos a conocer.

En cuanto a la hotelería, nunca se debe olvidar la hospitalidad, pero con el concepto de respeto hacia el extranjero. Para muchos, tanta amabilidad puede ser interpretada como intromisión en la vida personal. Asi que mucho cuidado, que tanto en hoteles de 5 estrellas como hoteles baratos y con buen servicio, hemos dado por sentado que estamos bien “entrenados” en cuanto a hospitalidad, pero igualmente hay mucho por mejorar.

A la luz de la primavera

Ya desde octubre se empieza a esperar la luz de la navidad en Medellín. Parece como si se viviera todo el año para eso. Como si se tratara de una cita inmediata, la navidad está ya en los centros comerciales y en las tiendas de todas partes, y eso que aún no ha pasado ni el día de brujas.

Algunos dirán que se trata de estrategias de venta, de consumismo y hasta de la falta de una mejor idea para “gastar” los impuestos, sino en la iluminación callejera.

Pero siempre va ha haber un pretexto para empezar con la navidad. Ya sea la visita de la familia, para lo que hay que empezar a ahorrar. Cuál ahorrar. A Duras penas se empezará a pensar cómo repartir la prima, que si llega, tendrá que cubrir los gastos habituales y además los gastos navideños.

Todo sea por disfrutar de las luces, en esta ciudad de la eterna primavera. Todo sea por tener un poco de luz en casa, como hace algunos años lo pidió Daniela, una niña de un barrio del norte, una niña que no quería quedarse sin luces en el árbol de navidad, y por eso escribió una famosa carta a quien en las Empresas Públicas de Medellín, estuvo encargado de darle una tregua a la mamá de Daniela, y perdonarle la deuda que tenía por no pagar la cuota de electricidad que estaba atrazada desde hace meses.

En este caso, si que era lo de menos. Cómo negarle la navidad a una niña?

Y por otra parte, cómo negar la navidad a la población que todos los años espera por la navidad y sus luces en la ciudad de la eterna primavera? Al fin y al cabo, esa será la única oportunidad que tengan de vivir una Fiesta callejera enorme, que en la prensa se la publica como la más importante del año, que se hace para atraer turistas y para acrecentar la Fama de Medellin como ciudad moderna y turistica por excelencia.

Ojalá que tanto las grandes empresas turisticas como las pequeñas agencias y hoteles ganen con esta Fiesta navideña, pues el desarrollo de Medellin no debe ser solo para los que más pueden pagar, sino tambien como en el caso de la iluminacion navideña, que llegue a los prestadores de servicios independientes que con esfuerzo se dedican a promocionarse entre las agencias mayoristas, que son los que deben dar la oportunidad.

 

Esa pobre arepa nuestra

“No hay derecho a que le insulten a uno la arepa“, dijo mi compañera de viaje, Catalina, haciendo uso de su doble sentido, que siempre ha sido la cúspide del buen humor paisa.

Es que la arepa – según algunos en Medellín– es sinónimo del monte de venus, que quizás nunca será objeto de insulto, más si de miradas al menos en unos cuadros del arte prolífico de Fernando Botero, para diferenciar a los gordos de las gordas.

Pero la arepa víctima de los improperios de un extranjero,  que osó decir que  tiene “sabor a cemento”,  fue el típico pancito de maíz, blanco, delgado y escuálido, tan parecido a los hombres de estas tierras, hasta por ser pobres.

“¡Qué tal aquél, tan atrevido!”. Valiéndose de su condición de rubio y ojiazul, no tuvo reparos en hacer caer en la cuenta del sabor exacto de esos pequeños pancitos. Y es que para qué decir mentiras, una mezcla pobre de harina de maiz y agua, no puede tener sabor propio, si no es por la milagrosa sal y la balsámica mantequilla.

Fue la verdad. Pero qué se le va a hacer, si a los paisas les ha gustado oir siempre, que dizque la mejor comida del mundo es la antioqueña, y el mejor plato típico, la honorable y exquisita bandeja paisa.

En Medellín tendremos que analizar qué hacemos exactamente con nuestras arepas, tan representativas de la cultura paisa, si acaso no nos hemos dado cuenta de nuestros propios defectos, entre los cuales está una arepa desabrida. Pero lo que tenemos por seguro, es que con esas arepas no se levanta marido gringo (o europeo en este caso), tan acostumbrados a los panes variados, que nunca son los mismos para una hamburguesa como para acompañar la ensalada, pues no es lo mismo pan blanco que pan integral de piel negrita.

Pero aquí queremos ser democráticos y que todas las arepas, con sabor a mantequilla o sabor a cemento, sean las mismas toda la vida y las “únicas”. Claro, y es que a quién le gusta que le comparen la arepa de la casa con la de la vecina.

Paris Hilton con carriel paisa

El pasado 24 de abril fue el día que habían anunciado en la radio. Paris Hilton había llegado a Bogotá, y había formado una caravana entera de policías y guardaespaldas que garantizaban su seguridad en la ciudad. Aunque ella no tuvo que leer los “Consejos para tu viaje” que recomendamos en Costasur, quizás los necesitará si decide viajar sola y liberarse de tanto alborto que forma con guardaespaldas, periodistas y todo.

Lástima que no llegó a Medellín. Su cabello rubio y su bronceado causan furor entre los paisas. A pesar de que pasó sólo una noche en un hotel de Bogotá, prometió que volvería a Colombia. Si vuelve pronto, si vuelve tarde, no creo que lo piense demasiado en unas pocas semanas, pero al menos estuvo twitteando en varias ocasiones, y confesó que le gustaba la comida colombiana

Relaxing in my hotel room. Just got delivered room service, it’s delicious! I love Colombian food! #Colombia

— Paris Hilton (@ParisHilton) 24 de abril de 2013

Lo más lindo de Paris es su personalidad. Y así es toda una modelo. Un modelo a seguir, pero entaconada. Su estatura de 1,73 cm no es el promedio de las colombianas. Pero bueno, al menos alguien le recomendó que así mismo como nosotras usamos sus perfumes e imitamos sus tacones, ella muy generosamente también llevó el carriel paisa, tan propio, tan autóctono y tan arraigado hasta para inspirar artículos en blogs.

Y bien, así nuestra bella socialité, que es inspiración femenina y charlatanería de los hombres, llevó un carriel paisa en sus hombros el día de su desfile en Bogotá. ¡Vaya! Le quedó divino. Y de Bogotá no se llevó nada, porque -dicen por ahí- la inspiración está en Medellín, las mujeres bellas son de Medellín, Paris es una mujer bella, y hay que llevarla a broncearse a Santafé de Antioquia y a pasar una tarde en Llanogrande, seguro le gusta la comida y un paseo a caballo.

Paris Hilton con carriel paisa

Imagen: Revista Elenco, 24 de abril de 2013.

¿Visitar el norte de Medellín?

En la Biblioteca de Moravia, que visité por primera vez en el año 2008, recién inaugurada, pude aprender un poco más de la historia de Medellín. Supe, por primera vez, que aquél barrio había sido transformado, desde un sitio donde se depositaban las basuras de la ciudad, hasta que se convirtió en un sector donde la gente obtuvo, al fin, un buen nivel de vida.

Para nosotros, los que vivimos en otros lugares, nunca nos fue fácil llegar a conocer esta historia. Al fin y al cabo, muchos barrios de Medellin, y otras ciudades de América Latina, fueron construidos como asentamientos ilegales, sobre el lugar donde al menos algunas personas pensaban que estarían seguras.  Un barrio más, un barrio menos, no fue un problema al que pudiéramos encontrar fácil solución.

Quizás por resignación, o tal vez por verdadera vocación, los habitantes de estos barrios de asentamiento llegaron a demostrar su poder de supervivencia. Medellín no fue una ciudad fácil en los años 80, y sin embargo, no había otra opción que la lucha por la vida, llegar al final, aún viviendo sobre un montón de basuras.

Aún cuando el camino fue largo, y se debieron esperar por los esfuerzos económicos y administrativos del gobierno, ver un entorno tan moderno como el barrio Moravia, al norte de Medellín, con su Biblioteca diseñada por Rogelio Salmona, quien fue el más brillante arquitecto de Colombia, es un acontecimiento para no ignorar.

Tanto para un turista como para un estudioso de los cambios sociales en nuestras ciudades, una visita al norte de Medellín es una actividad que vale la pena. Tuve la oportunidad de charlar -aunque muy poco tiempo- con un científico social del Canadá. Incluso escribió un libro muy concienzudo y estricto sobre los cambios de las metrópolis en América Latina. Con tanta información, especialmente sobre Bogotá, le pregunté cuánto tiempo vivió él allá. Sobre todo, porque además de Medellín, me encanta Bogotá.

Él dijo que solo una semana. Admiro mucho su potencial para tratar tantos temas y escribir tan largamente sobre una ciudad que yo llegué a conocer y disfrutar -realmente d i s f r u t a r- sólo cuando viví al menos 2 meses allá. Sobre Medellín, el científico afirmó que en su guía de viajes, le enfatizan puntualmente, nunca, pero nunca jamás, visitar el norte de la ciudad, pues es supuestamente muy peligroso.

Medellín es una ciudad compleja, vibrante, divertida y convulsionada, como grandes metrópolis en todo el mundo. Con todos los problemas que otras tienen, con el tráfico y la contaminación, con el desarrollo esperanzador, pero también con la desigualdad, con el legendario narcotráfico y sus derivantes como la prostitución, que llevaron a Medellín a tener un mal nombre.

Pero Medellín no se dejó vencer por esa reputación. Ahora mismo, un viaje al norte de Medellín es una visita obligada para conocer realmente el carácter de las personas, que con tesón forjaron un destino diferente para ellos y para sus hijos. Hoy en la Biblioteca Moravia estuvieron de visita jovencitos de hasta 13 años, que acuden con regularidad allí, para recibir clases de artes.

Obviamente, ningún cambio pudo haberse producido sin la intervención del gobierno, que aún cuando “nunca” es suficiente, fue un primer paso para construir un referente, un ideal de comunidad en una ciudad como Medellín.

Semana Santa en Medellin

Ya que la religiosidad es parte importante de la cultura paisa, la semana santa es una época donde se recogen las tradiciones antiguas, y se repasan las actividades que culturalmente se consideran importantes.

Por ejemplo, asisitir a las procesiones. El domingo de ramos estuve inmersa en una multitud, que aunque luchaba contra el calor y la intensidad de la luz del sol del mediodía, estaba dispuesta a pasar unas cuantas horas por las calles. Todos cubiertos con sombrillas y cantando las alabanzas tradicionales, parecían estar asistiendo a una ceremonia obligatoria, aunque otros realmente lo hacían por culto.

En estos tiempos en los que la religión católica pierde tantos seguidores en América Latina, a cuenta de grupos cristianos separatistas, pareciera ser que esa procesión querría dar cuenta de la presencia de estas tradiciones frente a los demás grupos cristianos, que comunmente se los ve, en cualquier día del año, haciendo sus propias procesiones y ceremonias.

En mi barrio en Medellín, esta procesión de semana santa fue bastante sencilla y corta. Y es que parece que aunque la pomposidad y el lujo son detalles irremplazables, quizás ese tal lujo esté tan solo en unas cuantas palmas que llevan los feligreses en la mano, de manera sencilla y ceremonial, como un regalo que han recibido en sus manos.

Para conocer la semana santa y sus rigurosas ceremonias, hay que entrar a conocer la catedral de Medellin. Allí si que están los lujos en todas partes, como realzando la presencia de la tradición, pero sobre todo, los símbolos de la religión, que por supuesto, nunca dejará de ser una parte trascendental de la vida cotidiana en Medellín.

Botero

El renombrado pintor Fernando Botero expone en la semana santa en el Museo de Antioquia, en Medellín, sus obras referentes a esta tradición católica.

Ya que este artista ha sido tan reconocido por plasmar en sus obras tanto las costumbres como los paisajes tradicionales de la región donde él nació, una visita al museo durante la semana santa es un excelente plan para quienes quieran conocer más de las fiestas religiosas en Medellín.

La ciudad más innovadora del mundo

Hace tiempo que Medellín se merecía un reconocimiento de categoría mundial, y de forma positiva. Por votación de miles de usuarios de las redes sociales, y en una campaña promovida por el Wall Street Journal (ver: http://online.wsj.com/ad/cityoftheyear), se catalogó a Medellin, como la “ciudad más innovadora del mundo”, por las múltiples actividades que se promovieron desde la administración y el gobierno local, en búsqueda de mejorar la calidad de vida de la gente.

Según el Wall Street Journal, Medellín encontró nuevas soluciones a viejos problemas, como la movilidad y el medio ambiente. Gente de todo el mundo hizo votaciones para su elección, con lo que la ciudad arrasó en votos.

Uno de los ejemplos de transformación y modernismo urbano es el metro cable (teleférico). No es solo un atractivo para los turistas, que desde estas cabinas pueden ver desde arriba el diario vivir de los habitantes de los barrios periféricos de Medellín. En realidad es el medio de transporte que la gente utiliza todos los días para ir al centro de la ciudad. Desde estas laderas se tiene una vista impresionante de Medellín.

Este lugar es tan agradable para los turistas, pues con esta vista tan completa de la ciudad, se observa el centro, que además de albergar los edificios y los barrios tradicionales, también tiene un par de cerros que de alguna forma interrumpen el paisaje urbano. Son los Cerros El Volador y Nutibara.

Pero este lugar nunca había sido tan visitado. Ni siquiera los mismos habitantes de Medellín habían llegado hasta tan lejos. Sólo los residentes de estas laderas frecuentaban estas calles, que en tiempos anteriores habían sido conflictivas y olvidadas.

¿Pero qué tiene que ver un teleférico con esto? Bueno, es que se han encontrado en Medellin soluciones básicas y prácticas a problemas tradicionalmente conocidos, como el transporte público y el medio ambiente.

La renovación de la infraestructura no solo tuvo que ver con la solución a problemas básicos de transporte, sino también con la construcción de varios parques públicos y nuevas vías que hicieron más amable la convivencia ciudadana, y más eficiente el transporte hacia todos los destinos dentro y fuera de Medellín.

Medellín se ha desarrollado también en cuanto a la construcción de edificios modernos y eficientes, lo cual invita a propios y extraños a visitar de nuevo las renovadas calles de esta ciudad.

Hoteles para todos los gustos, centros para actividades culturales y restaurantes, son las principales nuevas construcciones que puede disfrutar el turista en Medellín.

Con una ciudad más renovada, los paisas están cada vez más contentos de poder mostrar sus nuevas calles, la modernización de su vida cotidiana, las facilidades que presenta la renovada infraestructura, siempre con entusiasmo y resaltando su hospitalidad y la sencillez de su carácter.

Gobierno apuesta por el turismo

Desde hace pocos años, los esfuerzos del gobierno de Colombia se han incrementado con fuerza en promover al país como destino turístico internacional. Tanto en la prensa (véase New York Times 18.01.2013 http://travel.nytimes.com/2013/01/20/travel/i-just-got-back-from-medellin.html?pagewanted=all&_r=0) como en eventos internacionales como las ferias ITB y FITUR, el nombre de Colombia obtiene más proyección y acogida.

Destinos como Medellín es uno de los más apetecidos, tanto por su naturaleza e historia, como por la modernización y la nueva infraestructura desarrollada para el turismo y el ocio.

Se han construido hoteles y parques, y se ha apostado por una renovación urbana completa, en la que se incluyen hoteles y centros de negocios. Pero también se han hecho esfuerzos por incrementar la alfabetización y la educación de los jóvenes, por ejemplo, con la construcción de los parques-biblioteca en distintos puntos de Medellín, y los centros de la ciencia como el Parque Explora.

La oficina que promueve el turismo y el comercio exterior en Colombia, es Proexport. Su vocera y presidenta, María Claudia Lacouture respondió algunas preguntas al diario El País de España: http://economia.elpais.com/economia/2013/02/02/actualidad/1359829471_748765.html

Para nadie es un secreto que en Medellín  se vivieron tiempos difíciles, y que en esos días nadie pensaba que vendría algún foráneo a visitar estas tierras. Claro, en la prensa se hablaba de una ciudad peligrosa, y quizás, los extranjeros se la imaginaban oscura y vacía.

Pero en poco tiempo, Medellín se ha valido de su capacidad de volver a reconstruirse, y en estos tiempos el turismo hace parte de la economía y el impulso al desarrollo. Cada vez hay comentarios más positivos en la prensa y se ve la presencia de esta ciudad en las guías de viaje más conocidas.

Medellin ahora es más segura

Desde hace muchos años, no es muy sorprendente que a la familia Clinton le guste mucho visitar Colombia. Al menos, habíamos sabido que en cada oportunidad visitaban Cartagena de Indias, con el pretexto de cualquier asunto diplomático, para pasearse por las murallas de la ciudad, bailar todos los ritmos caribeños y hacerse pasar inadvertidos llevando un sombrero típico o tomando una cerveza a pico de botella, como cualquer transeúnte que en cualquier tienda de barrio pide algo de beber.

Ahora parece que su gusto por Colombia sigue en aumento. Sabemos que en ciertas ocasiones los cumplidos son sólo parte de la diplomacia, pero, qué se traerá la señora Clinton con Medellín?

La Secretaria de Estado de los Estados Unidos ha halagado en los últimos días la gestión de seguridad en Medellín. Esta ciudad es cada vez más segura para los extranjeros. Por eso, el alcalde de Medellín, Aníbal Gaviria está adelantando gestiones para hacerle llegar una invitación especial a que visite nuestra ciudad y que vea con sus propios ojos la transformación de la ciudad.

Ojalá pronto vamos a doña Hillary tomando una cerveza “Pilsen” en una tienda de barrio, a donde puede ir desabrochada. Hay que enviarle en la nota de invitación que le toca ponerse el sombrero aguadeño, el típico de la región, para cubrirse del sol del mediodía cuando vaya a la Plaza Botero.

Para comer una “bandeja paisa” en Medellín seguro le va a tocar reservar un par de horas, para hacer una buena digestión a la hora del almuerzo, ya que no sabemos si su “lunch” sea regularmente de tan colosal tamaño.

De todos modos que sea bienvenida, doña Hillary y toda su comitiva, para que le demos una ronda por el Parque de los pies descalzos (un parque en Medellín para mojarse los pies), y que se suba en el Metrocable para ir a la Biblioteca España, a donde seguro van a saludarla los del barrio, que le ofrecerán artesanías y mango salado; y los políticos que tendrán que subir hasta allá, para simular que han sido impertinentemente invitados.

“A lo paisa”

Al pasar por algunas páginas de internet, descubrí que no siempre lo que se piensa único… lo es. Pareciera que hay imitaciones en el lenguaje o algunas raíces idiomáticas son heredadas, sin poder evitarlo.

El término “paisa” también es usado en México. Y aunque es un calificativo para un grupo de personas, no tiene el mismo significado en lo absoluto, a lo que se merecen en Medellín y en Colombia.

Mientras en México, el término es usado más como un calificativo satírico, en Colombia es una palabra que denota el engrandecimiento de todo lo que provenga de Antioquia, cuya capital Medellín es el Vaticano de los paisas.

Gente “paisa”, bandeja “paisa”, empresa “paisa”, etc. Y los íconos de la región más conocidos en las demás ciudades de Colombia son las “mujeres paisas” y el “acento paisa”.  Con todo lo que significa llevar encima esos calificativos, es casi que una responsabilidad de representación del “orgullo paisa”.

En el fútbol, lo más conocido de la región paisa es el Club Atlético Nacional, y su camiseta rayada con los colores de la bandera de Antioquia, blanca y verde. No hay lugar en Colombia y en el mundo entero donde ocurra cualquier tragedia o suceso, desde terremotos, incendios forestales, huracanes, caída de aviones, matrimonio de reyes, bendiciones Papales, safaris, excursiones al Everest y al Polo Norte, donde no esté presente dicha camiseta, verdadero ícono de la antioqueñidad.

Sin embargo, se debe recordar la región colombiana conocida como “el viejo Caldas”, que reúne a los departamentos de Risaralda, Caldas y Quindío, unidos hasta hace un siglo, y que heredaron también la “tierra paisa”, debido a los procesos de colonización emprendidos por los campesinos antioqueños; con sus tradiciones y religiosidad, sus arrieros que llevaban cargas a lomo de mula, sus cafetales (con la vestimenta que aún lleva el conocido Juan Valdéz), las fondas (posadas antiguas, que servían de alojamiento y restaurante), trovas (contrapunteo de versos y coplas de doble sentido), el aguardiente, los juegos de dados y cartas; y la clásica expresión idiomática  “¡Ave María!”

Nunca fue difícil distinguir a un paisa. Ni para un paisa distinguir a un extranjero, tanto por el acento de entonaciones distintas, como por el desconocimiento de las costumbres paisas. Costumbres que como nunca en cada mes de diciembre, vuelven a florecer como lo hacen en el desfile tradicional de Silleteros en la Feria de las Flores.

Como herencia de estas tradiciones están las canciones del internacionalmente reconocido y querido cantante Juanes, quien debe su éxito en gran medida, a las canciones que interpreta en el típico sabor de la música parrandera de diciembre.

Aquí dos ejemplos para que compares y des tu opinión sobre cuál versión te gusta más, si la música tradicional parrandera de diciembre en Medellín, tan típica de la región paisa, del gusto paisa, del lenguaje paisa; o la versión moderna del ícono paisa, Juanes con su acento y cabello “a lo paisa”.